diciembre de 2009

ABRIR LA PUERTA

Martes 29 de diciembre de 2009

091229MigueMatajareEsparrago2001_C

 

 

[LA PREGUNTA Y LA INCÓGNITA]

 

La pregunta y la incógnita,

el final del inicio,

el principio del fin,

el círculo en el que vivimos.

 

 

Y si te cuento que

un ángel cayó al agua

y se mojaron sus alas.

 

 

¿Y qué pasó?

 

 

Pues durante un tiempo

no pudo volar,

es lo que pasa.

 

 

En noches de luna llena

cantó a las estrellas,

a los luceros, a los mosquitos

y a los planetas.

 

 

Quebró su voz,

rompió su garganta

y la espera moldeó

escribiendo poesías.

 

 

Pero sin avisar se marchó.

Su accidente iluminó nuestras vidas.

 

 

Días y semanas, el 9 sale en el 10.

Abrir la puerta.

 

 


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“HILO MUSICAL POR TO’L MORRAZO”

Lunes 21 de diciembre de 2009

091221bajarsealmoro

 

Siempre que regreso de Sevilla y me paro a pensar en los años que pasé allí estudiando periodismo, en las visitas de fines de semana de Migue y los conciertos que vimos juntos, en los discos, las películas y los libros que descubrimos… es inevitable no recalar en un grupo en especial, Pata Negra; y un largometraje en particular, ‘Bajarse al Moro’.

 

Dirigida por Fernando Colomo, ‘Bajarse al Moro’ (1988) fue rodada en el barrio de Lavapiés, la isla más multiétnica, flamenca y sevillana de Madrid,  y cumple años de una manera estupenda.

 

No hay escena que no sea histórica para todos los amantes del cine español. Ni actuación a la que se le pueda reprochar nada. Antonio Banderas, Verónica Forqué o Juan Echanove simplemente están grandiosos, y Miguel Rellán, en su papel de cura moderno, provoca risas y carcajadas a más no poder.

 

Las cámaras están ahí, mostrando una realidad que sigue siendo tan cercana… La ironía de la vida, la transición de la comedia al drama, o el humor desternillante en las situaciones más complicadas y comprometidas. Como esa escena en la que acudían a urgencias con Juan Echanove herido. La de veces que Migue rebobinaba la cinta de vídeo una y otra vez hacia atrás para ver cómo cogían el bache a la salida del terraplén…

 

Y además tenemos a Rafael Amador y a sus primeros Pata Negra sin Raimundo ensayando en la terraza, peleándose con el viejo carca que les tira la guitarra, y poniendo la banda sonora sincronizada, en este caso sí con Raimundo, directamente extraída del último disco que hicieron juntos, el ‘Blues de la Frontera’: ‘Lunático’, ‘Pasa la vida’… Canela en rama. Voy a pensar por un rato que me quedo en Sevilla hasta el final.

 


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GAFAS DE MONTURA BLANCA, CAMISETAS NEGRAS Y ROJAS, GUITARRAS DE PALO Y PURO IMÁN

Martes 15 de diciembre de 2009

091215An-tonioElCidDelRock

 

A Juan A. Garrido:

 

Pues respondiendo a tu carta, vamos a aprovechar para comentar algunos detalles por los que te has interesado. El Kiosco Matajare sólo está a la espera de que Creaktiva termine de pulir el funcionamiento de la recepción de pedidos.

 

Además de la camiseta negra que todos conocéis, también vamos a lanzar una roja con otro diseño, tres modelos de chapas, dos modelos de pegatinas y un llavero al más puro estilo ‘Flamenco Transgresivo’. Y si no se nos cruzan los cables, antes de Nochebuena la tienda estará abierta.

 

Los pedidos se atenderán por teléfono o por internet, rellenando un formulario. La compra a través de la web será bastante básica, tal y como funcionan las tiendas de este tipo en otras páginas. Los envíos se harán contra-reembolso. Esto quiere decir que el paquete no se paga hasta que no lo recogéis en vuestra oficina de Correos, y que no hay que dar número de tarjetas de crédito.

 

Para que los gastos de envío sean lo más barato posible, será Correos quien se encargará del transporte. Los que prefieran venir a Jerez a darse un paseo y visitar rincones garrapateros también podrán comprar el merchandising de Migue Benítez y Los Matajare en la tienda de discos Mala Música, en calle Medina 10. 

 

Seguimos con otra de tus dudas. Nos preguntas por la canción “Las cosas de Brasil”. Esta canción que has oído cantada por Migue no es de él. Su compositor es el también tristemente desaparecido An-tonio (con guión). Un artista enorme, “El Cid del Rock”, un bohemio de Algeciras que falleció en agosto de 1997, muy poquito antes de que se publicase su primer y maravilloso disco en la compañía Edel Music.

 

La última vez que volví a interesarme por esta obra de arte me dijeron que seguía estando descatalogada. Aunque algunas de las perlitas que contenía están por ahí sueltas:‘Kri-Kri’, ‘Por Andrés Rodríguez’, ‘La Kalle y Leto’, ‘Guitarras’, ‘An-tonio’, ‘Rio Yuyu’.

 

El periodista Diego A. Manrique dijo sobre An-tonio (en la foto de la cabecera) que su pérdida fue una lástima porque “estaba a punto de salir su disco de debut y sólo le conocían/apreciaban quienes le vieron con banda por tierras sureñas y en garitos de Madrid, donde actuaba con la guitarra de palo y era puro imán”.

 

Si buscáis información por internet sobre la muerte de An-tonio encontraréis barbaridades e idioteces varias. Yo prefiero contaros que Los Enemigos le dedicaron una magnífica canción y que, gracias a An-tonio, Diego Pozo conoció a Rafa García Teto, que comenzó su carrera como percusionista con el algecireño.

 

A finales de los años 90, el manager de An-tonio también representó a Palocortao y de ahí las conexiones que se produjeron. A través de Teto, Migue, con 16 años, consiguió aquel primer y póstumo disco de An-tonio, que estaba entre sus favoritos y bueno, seguro que algún día se me ocurre alguna manera original de haceros llegar la canción ‘Brashil’ interpretada por el recordado Antonio Rubio y su banda.

 

Y para terminar me preguntas por las gafas de montura blanca de Migue. Eran unas Spy, y sí, es cierto que Migue se intercambió esas gafas con un amigo de la infancia con el que volvió a coincidir años después. Esto era muy habitual en Migue. A alguien se le antojaba algo de lo que vestía y él hacía un trueque por algo que le gustase de la otra persona. A veces incluso presumía de ser el único capaz de cambiar la plata por oro.

 

Migue siempre llevaba plata (“se pasan los días la plata se pone negra…) y era muy normal terminar los conciertos y verle hacer esos intercambios de pulseritas y cadenas con los seguidores que se habían acercado a saludarle o a que les firmara el disco.

 

Así de sencillo. Y si alguien te ha dicho a través del Tuenti que tiene las gafas de Migue, pues supongo que se tratará de aquel chico con el que Migue se juntaba de pequeño en una vaquería para tirarse desde más de tres metros de altura sobre un improvisado pajar. Dale recuerdos de nuestra parte.

 

Abrazos MATAJARE y cuidado con el temporal en Caños de Meca.


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NOCHES MÁGICAS

Domingo 13 de diciembre de 2009

091212SmilingConcierto

 

Hay noches mágicas e inolvidables, la de ayer fue una de esas. David Pufa, el batería de los Smiling Bulldogs, me dice que conseguimos “unir el verdadero espíritu del rock”.

 

Ojalá vengan muchas más como ésta. Gracias a los Rock and Roll Dildos, a todos los que os dejásteis la piel con nosotros para que todo saliera a pedir… de boca y, por su puesto, a los más de 400 asistentes que petaron la Sala Paúl y arrasaron el bar que montamos.

 

En la imagen: Dani Bigfut (bajo), David Pufa (batería), Miguel Jiman (voz) y Miguel Olmedo (guitarra). Foto by Fanny Dame-Jeanne (thank you!)

 

Hey, hey, my, my, rock n roll can never die!!!


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FAMILIA SMILING BULLDOGS – MATAJARE EN DIRECTO

Miércoles 9 de diciembre de 2009

 091209 CARTEL SMILING

 

El próximo sábado 12 de diciembre los SMILING BULLDOGS presentan su primer disco en directo en Jerez de la Frontera (Sala Paúl). Los Smiling están liderados por Dani Bigfut que es, como ya sabéis, uno de los principales artífices de que el proyecto Matajare esté a punto de convertirse en una gran realidad dentro de unos meses.

 

Dani, además de músico de Los Delinqüentes y amigo personal, era el bajista que Migue quería para Los Matajare y está siendo un placer poder ayudarle a arrancar su propuesta musical. Desde Ediciones MATAJARE se lo debemos después de tantas y tantas horas apoyándonos en la producción artística de Matajare 9.

 

Además de Dani, en los Smiling también hay nombres que se han sumado a la causa Matajare y de qué manera: el batería, David Navarro ‘Pufa’, ha puesto sus WK Estudios a funcionar a tope y allí, a los mandos de sus cacharritos, nos ha ayudado con sesiones de grabación, de mezclas y se ha hecho el mastering al completo. Ha llevado el sonido Matajare al terreno soñado por todos.

 

Pero bueno, ahí no queda la cosa. Si miramos hacia otro lado del escenario, ese chico tímido que toca la guitarra y la armónica con tanto gusto se llama Juan Carlos Barrera. Precisamente con una armónica ha colaborado en el disco de Migue, en la canción ‘Sapo Verde’. Un toque genial de blues y salvajismo para el dueto Migue-David de la Chica. El tema que Tomasito ha calificado como “más callejero imposible”.

 

¿Alguno más? Por supuesto, Ernesto Marín, en los teclados, se ha encargado de hacernos las partituras para registrar las canciones de Migue y que todo quede bien hecho. Miguel Jiman, voz, ha estado pendiente del proyecto casi desde el principio, y el último Smiling en incorporarse, Miguel Olmedo, ha metido guitarras en el disco de Migue y también ha puesto el estudio Artesonao a toda marcha para que el Disco-Libro de Migue fuese cogiendo forma.

 

Así que ya sabéis, los de la zona, no os perdáis este concierto, y los demás Matajare, echarle un vistazo a lo bien que se lo hacen estos chicos y estar pendientes porque puede que pronto estén ladrando en vuestra ciudad. Son peligrosos de verdad.

 

www.smilingbulldogs.com

 


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PELDAÑO A PELDAÑO

Lunes 7 de diciembre de 2009

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El día que llegamos por primera vez a aquel sitio corría una suave brisa de esas que te permiten distinguir aún más y mejor todos los olores que te asaltan los sentidos. Aún no era tiempo de moscas ni mosquitos y se estaba bastante bien.

 

Había un gran afán por explorar todo aquello. Grandes habitaciones, ventanas escondidas, caliches a punto de caer y de romper el ecosistema creado por cochinillas y hormiguitas trabajadoras que corrían de un lado a otro, como si siempre fuera hora punta.

 

A mí, lo que más me apetecía era subir hasta la azotea. Imaginé un camino y me puse a ello. Mi hermano pequeño y mi amigo no dudaron en acompañarme. Para la ocasión, llevaba puesto el chándal con boquete en la rodilla, el de los partidos de fútbol en la plazoleta, así que estaba preparado para aguantar cualquier caída o rasguño.

 

Corrí hacia la parte de atrás, me siguieron, y encontré aquella misteriosa puerta de madera. Su aspecto desvencijado era incapaz de disimular sus numerosos pintados y repintados. Cada lunar suyo era un relieve hacia su interior y su historia. Puertas que se abrían dentro de la puerta.

 

La empujé, una, dos… hasta tres veces, cada vez con más fuerza. Pero nada, no cedía. Miré hacia arriba y volví a ver las tejas que coronaban la azotea acompañadas por los lomitos de verdín que las abrigaban.

 

Mecachis, ¿cómo puedo llegar hasta lo más alto?

 

Mi hermano y mi amigo me observaban. Entre desesperanzados y burlones a la vez. No me rendí, un nuevo rodeo al caserío fue suficiente para encontrar su punto débil. La trampilla de las gallinas. Me tiré al suelo, me escurrí, repté y accedí al interior de aquel almacén abandonado.

 

Por fin.

 

La luz de la tarde era mucho más cálida allí dentro y, mientras me sacudía, observé cómo todas aquellas motitas de polvo iniciaban un baile a ritmo de vals entre los rayos de luz que penetraban por las ventanas y daban al sitio un aspecto mágico.

 

Todas las motitas luchaban por su minuto de gloria, cruzándose por entre los destellos luminosos, ante la atenta mirada de troncos de madera, grandes candiles colgados de alambres, puertas en desuso, bases de colchones apiladas, tinajas y búcaros rotos, hierros oxidados y un sinfín de utensilios abandonados. Estaban congelados en el tiempo, a la espera de volver a ser útiles algún día.

 

En tres segundos era yo el que se burlaba de mis desconfiados acompañantes. “Bueno qué, os vais a quedar ahí mirando”. Les gritaba desde una de las ventanas de cristales rotos y sucios y madera carcomida.

 

Ya dentro, los tres, fuimos avanzando hacia otra puerta. No se escuchaba nada, sólo el ruido de nuestros pasos y nuestras respiraciones entrecortadas. La empujamos y atendió a nuestro impulso.

 

¡Ala! Millones de cartones de huevos se apilaban y conformaban torres piramidales de papeles grises y rugosos. Parecía un templo dedicado a las gallinitas y los gallos. Ji ji ji, qué risa más nerviosa… y nos dio por comenzar a hacer el ganso.

 

Saltamos hasta el medio de aquella nueva habitación y comenzamos a batir los brazos, a caminar levantando las rodillas por encima de la cintura y a cantar “co, co, co…”. Parecíamos tres gallos de fiesta luciendo su plumaje.

 

Pero un momento. Me giré a pie de escalera. El camino parecía tocar a su fin. Unos quince peldaños grises y desgastados anunciaban la llegada a la meta. Anda que… con lo bien que nos lo estábamos pasando… No nos acordábamos de la azotea. Todas las sorpresas del camino habían colmado nuestras más ambiciosas expectativas, habíamos olvidado las dificultades y sólo estábamos a un pequeño tirón de conseguir el objetivo final.

 

Nos volvimos a sacudir la ropa, nos golpeamos con los puños en el pecho, los unos a los otros, nos miramos, nos encogimos de hombros y nos dijimos, bueno venga, vamos allá.


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ÉSTA SÍ ES LUKIN

Martes 1 de diciembre de 2009

Las clases habían terminado y por delante nos quedaba todo un verano para disfrutar de la música, los amigos y el campo. Migue tenía 13 años y decidió retomar el contacto con su guitarra flamenca, la que se compró con el dinero de su Primera Comunión y que poco después bautizaría como ‘La Venena’.

 

Una tarde de aquellas en las que los rayitos del sol forcejeaban con las cortinas le pidió a nuestro colega Álvaro que le plasmara los acordes en un folio para ir aprendiéndoselos. En pocas semanas le cogió el punto y se atrevió con algunos temas de las bandas que nos gustaban.

 

‘Rape me’ de Nirvana y ‘Lukin’ de Pearl Jam. Pocas más recuerdo, creo que la tercera o la cuarta canción que le escuché interpretar ¡ya era una compuesta por él mismo! Y vamos a poder escucharla cuando estrenemos los 14 años de la línea del tiempo.

 

Mientras tanto, ¿qué tal si rescatamos aquel ‘Lukin’ de Pearl Jam? La canción apareció en el cuarto disco de otra de las bandas iconos del underground de los 90. Migue se compró el ‘No Code’ en vinilo y algunas de las polaroids que contenía ampliadas las utilizó para adornar las paredes de aquella habitación en la que comenzó a abrazar su guitarra.

 

En el programa de radio que teníamos en la emisora del barrio La Granja, Migue quiso ponerla una vez, y la aguja del plato fue a caer en el flojo ‘Present Tense’, nada que ver. Ésta sí es Lukin.

 

 


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